Málaga · Rubén Torres Rodríguez, col. 10.588 · Lara Tur Varo, col. 10.587 687 21 33 26 · 685 75 34 28 · Escribir al despacho

Derecho de empresa

El equipo jurídico
que su empresa
no tiene en plantilla.

Una empresa genera problemas jurídicos todos los meses, y casi ninguno viene etiquetado: el cliente que no paga es una reclamación civil, el conflicto entre socios es mercantil, el local y los suministros vuelven a ser civiles, y por medio aparecen un despido o una sanción administrativa.

Lo que necesita no es un especialista en una etiqueta, sino un equipo que las cubra todas y que esté disponible cuando surge el problema. Y, sobre todo, antes: la mayor parte de los pleitos que vemos se habrían evitado con un contrato bien redactado.

Qué abarca

Los asuntos que llevamos

Impagos de clientes

Reclamación de facturas y de cantidades pendientes: requerimiento previo, proceso monitorio o juicio declarativo según la prueba, y ejecución posterior. Recuperar el dinero, no solo obtener una sentencia.

Incumplimientos de proveedores

Suministros que no llegan, entregas defectuosas, retrasos que le paran la actividad. Cumplimiento forzoso, resolución del contrato y reclamación de los daños que le hayan causado.

Reclamaciones de acreedores

Cuando es a su empresa a quien reclaman: revisión de la deuda, oposición cuando procede, negociación de calendarios de pago y defensa en el procedimiento.

Contratos y condiciones generales

Redacción y revisión de los contratos con los que trabaja a diario: prestación de servicios, suministro, distribución, agencia, arrendamiento de local y condiciones de pago.

Sociedades y socios

Constitución de sociedades y redacción de estatutos, pactos de socios, impugnación de acuerdos, derecho de información, y separación o exclusión de socios.

Responsabilidad de administradores

Tanto la defensa del administrador al que se reclama como el ejercicio de la acción frente a quien gestionó de forma negligente.

Arrendamiento de local de negocio

Contratos, traspasos, rentas impagadas y desahucio de local. Es terreno propio del despacho, y para una empresa el local rara vez es un asunto menor.

Asesoramiento preventivo

Revisión periódica de sus contratos y procedimientos internos para detectar dónde está expuesta antes de que el problema aparezca.

Laboral y administrativo

Despidos, reclamaciones de trabajadores, sanciones e inspecciones. Los frentes que acompañan a cualquier actividad empresarial.

Cómo lo planteamos

Nuestra forma
de trabajar

Queremos ser el despacho al que llame cada vez que lo necesite: sus asesores legales externalizados, sin tener que sostener un departamento jurídico propio.

Hablemos de su caso

1. Entendemos su negocio

No se asesora igual a una promotora que a una consultora. Antes de redactar o reclamar nada, preguntamos cómo genera ingresos, con quién contrata, cómo cobra y dónde está realmente expuesta. De ahí sale todo lo demás.

2. Asesoramos para evitar el problema

La mayor parte de los pleitos que llegan a un juzgado se habrían evitado antes: un contrato bien redactado, unas condiciones de pago claras, unos estatutos que prevean la salida de un socio. Es el trabajo que no se ve y el que más dinero ahorra.

3. Y si el problema llega, lo resolvemos

Reclamación, negociación y, cuando no queda otra, procedimiento judicial y ejecución. Con la ventaja de conocer ya su empresa: no hay que explicar el negocio desde cero cada vez que surge algo.

Disponibles cuando surge

Una duda de media hora resuelta a tiempo evita un problema de meses. Preferimos que nos llame antes de firmar que después de que se haya roto, y para eso hay que estar localizables.

Quién lleva su caso

El equipo jurídico de su empresa en Málaga

Las empresas que asesoramos las lleva todo el equipo de Torres y Tur Abogados, dirigido por Rubén Torres Rodríguez, colegiado nº 10.588, y Lara Tur Varo, colegiada nº 10.587, ambos del Ilustre Colegio de Abogados de Málaga, un equipo que cubre el civil, el mercantil, el penal, el laboral y el administrativo.

Los problemas de una empresa casi nunca vienen etiquetados. Un cliente que no paga es una reclamación civil; un conflicto entre socios o la constitución de una sociedad son mercantil; el local, el alquiler y los suministros vuelven a ser civiles; y por medio aparecen un despido, una sanción administrativa o una denuncia. Lo que necesita no es un especialista en una etiqueta, sino un equipo capaz de cubrirlas todas.

Por eso trabajamos en las dos direcciones: resolviendo lo que ya ha ocurrido —reclamar, negociar, litigar o ejecutar— y, sobre todo, asesorando antes de que ocurra. Un contrato bien redactado, unas condiciones de pago claras o unos estatutos que prevean la salida de un socio evitan la mayoría de los pleitos que después cuestan meses y dinero.

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