Málaga · Rubén Torres Rodríguez, col. 10.588 · Lara Tur Varo, col. 10.587 687 21 33 26 · 685 75 34 28 · Escribir al despacho

Derecho de familia

Le acompañamos en lo más duro.
Y luchamos para que
pueda empezar de nuevo.

Una ruptura es uno de los momentos más difíciles por los que atraviesa una persona. Hay que decidir a la vez sobre los hijos, sobre la casa y sobre el dinero, y hay que hacerlo justo cuando peor se está para decidir nada.

Divorcio y separación, medidas paternofiliales, liquidación de la sociedad de gananciales o del régimen económico matrimonial que corresponda y división de la cosa común: todo lo que hay que ordenar cuando una familia cambia de forma, esté o no de por medio el matrimonio.

El despacho cuenta con una abogada asociada a la AEAFA, la Asociación Española de Abogados de Familia, con formación experta en la materia. Y con una forma de trabajar que empieza escuchando, porque no hay dos rupturas iguales y la salida que funciona para una familia no sirve para la de al lado.

Cuidamos cada detalle del procedimiento, le explicamos con claridad qué puede pedir y qué es realista conseguir, y peleamos sin descanso cuando hay que pelear. Con un objetivo que va más allá del expediente: que esto quede atrás y pueda volver a mirar hacia delante.

Oriéntese

¿Qué procedimientos
le corresponden?

Responda a estas cuatro preguntas y verá qué hay que plantear en una situación como la suya. Es una orientación general; el detalle lo vemos en la primera consulta.

¿Están casados?
¿Hay hijos menores o dependientes?
Régimen económico matrimonial
¿Hay bienes en común (vivienda, cuentas, vehículos)?
Consultar mi caso concreto

Su situación

En qué momento está

Cada fase necesita una cosa distinta. Sitúese en la suya y verá por dónde empezaríamos.

Se acaba de decidir

Todavía no ha hablado con nadie y no sabe ni por dónde se empieza. Es el mejor momento para venir: lo que se hace en las primeras semanas —dónde vive cada uno, quién se queda con los niños, qué se saca de la cuenta común— condiciona todo lo que viene después.

Primer paso: una consulta para saber qué le corresponde antes de tomar ninguna decisión de la que luego no se pueda volver.

Hay acuerdo, o casi

Se llevan razonablemente bien y quieren resolverlo sin destrozarse. Un divorcio de mutuo acuerdo es más rápido, mucho más barato y bastante menos doloroso para todos.

Primer paso: redactar un convenio regulador que cubra todo lo que hay que cubrir. Los convenios mal hechos vuelven en forma de modificación de medidas dos años después.

No hay manera

No se ponen de acuerdo en nada, o directamente no hay conversación posible. También pasa, y no pasa nada: para eso están los juzgados.

Primer paso: reunir la prueba —ingresos, gastos, rutinas de los niños— y plantear medidas provisionales si hace falta que un juez ponga orden cuanto antes.

Qué llevamos

Asuntos de familia

Divorcio y separación

De mutuo acuerdo o contencioso, con o sin hijos, con o sin bienes que repartir.

Medidas paternofiliales

Custodia compartida o individual, régimen de visitas, vacaciones y comunicación con el otro progenitor, estén casados o no.

Pensión de alimentos

Fijación, actualización y reclamación de los impagos. También la pensión compensatoria entre cónyuges.

Modificación de medidas

Cuando cambian los ingresos, el trabajo, el domicilio o las necesidades de los hijos, lo acordado se puede cambiar.

Liquidación del régimen económico matrimonial

Reparto de la vivienda, las cuentas, el coche y las deudas comunes: gananciales o separación de bienes.

Parejas sin matrimonio

Medidas paternofiliales, uso de la vivienda y división de la cosa común cuando no hubo matrimonio de por medio.

Traslado de menores

Cuando un progenitor quiere cambiar de ciudad o de país con los hijos, o se los ha llevado ya.

Incapacidad y tutela

Medidas de apoyo para familiares mayores o con discapacidad que ya no pueden decidir solos.

Cómo trabajamos

Lo que puede
esperar de nosotros

En familia, la forma de llevar el asunto importa tanto como el resultado.

Pedir una primera cita

Acompañamiento personal

No le entregamos un expediente y le dejamos esperando. Sabrá en qué punto está su asunto, entenderá cada paso antes de darlo y tendrá a quién preguntar cuando aparezca la duda, que aparece siempre y rara vez en horario de oficina.

Una solución ajustada a su caso

No hay dos rupturas iguales, y lo que funcionó para otra familia puede ser justo lo que a la suya no le sirve. Estudiamos su situación concreta —sus hijos, su vivienda, sus ingresos, su relación con la otra parte— y sobre eso construimos la estrategia.

Luchamos por esa nueva etapa

El objetivo no es cerrar un procedimiento: es que salga de aquí en condiciones de rehacer su vida. Peleamos cada medida pensando en cómo va a vivir usted dentro de dos años, no solo en cómo queda la sentencia.

Los niños no son un arma

No trabajamos estrategias que pasen por utilizar a los hijos. Además de que está mal, los jueces lo detectan y se vuelve en contra de quien lo hace.

Quién lleva su caso

Lara Tur Varo, abogada de familia en Málaga

Lara Tur Varo, colegiada nº 10.587 del Ilustre Colegio de Abogados de Málaga y socia del equipo de Torres y Tur Abogados, es especialista en derecho de familia y miembro de la AEAFA, la Asociación Española de Abogados de Familia, que reúne a los profesionales dedicados en exclusiva a esta materia. Cuenta además con el Curso Experto en Derecho de Familia del Grupo Tirant lo Blanch y mantiene una formación y actualización constantes: en familia, los criterios de los tribunales cambian y trabajar con los de hace cinco años se nota en la sala.

Dirige el área de familia del despacho: divorcios y separaciones, medidas paternofiliales, medidas económicas, liquidación del régimen económico matrimonial y división de la cosa común. También cuando no hubo matrimonio de por medio, donde la ruptura plantea exactamente los mismos problemas —los hijos, la vivienda, lo que se compró en común— por caminos procesales distintos.

Dentro de esa misma órbita lleva las herencias, que raramente llegan solas: aparecen cuando una familia se reorganiza, cuando falta quien la sostenía o cuando hay que repartir lo que nadie había hablado antes.

Destaca igualmente su trabajo en derecho penal, en la defensa del investigado y en el ejercicio de la acusación particular, y muy singularmente en violencia de género y violencia doméstica. No es casualidad: son procedimientos estrechamente vinculados a los de familia, donde lo penal y lo civil avanzan a la vez —la orden de protección y las medidas sobre los hijos se deciden casi en el mismo momento— y llevarlos de forma coordinada cambia el resultado. Es además una de nuestras referencias en derecho de empresa.

Su forma de trabajar parte de una idea: en familia, el resultado jurídico y el modo de llegar a él son inseparables. La primera consulta es larga porque hay que entender la situación completa antes de plantear nada, y de ahí sale una estrategia que se decide con la persona, no por ella. Cuando existe margen para el acuerdo, se busca, porque un convenio bien construido dura años. Cuando no lo hay, se va a juicio con la prueba preparada desde el primer día.

Y hay algo que no negocia: los hijos no son un instrumento. Además de estar mal, los jueces lo detectan y lo penalizan.

«Atiendo, cuido y acompaño desde el primer día. Después trazo la estrategia que encaja con sus circunstancias, le hago partícipe de cada paso y peleo por ella hasta el final: hasta que pueda empezar su vida de nuevo.»
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